Sector Petróleo

Estados Unidos concede una exención de sanciones de 30 días para la venta de petróleo iraní en el mar.

El viernes, la administración Trump concedió una exención de sanciones de 30 días para la compra de petróleo iraní en alta mar, con el fin de aliviar las presiones sobre el suministro de energía desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, según declaró el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent.

Esta fue la tercera vez en aproximadamente dos semanas que Estados Unidos suspendió temporalmente las sanciones. Anteriormente, Estados Unidos había flexibilizado las sanciones al petróleo ruso y el viernes emitió una licencia general que permite la venta de crudo iraní y productos derivados del petróleo cargados en buques entre el 20 de marzo y el 19 de abril, según la licencia publicada en el sitio web del Departamento del Tesoro.

“Al desbloquear temporalmente este suministro existente para el mundo, Estados Unidos aportará rápidamente aproximadamente 140 millones de barriles de petróleo a los mercados mundiales, ampliando la cantidad de energía mundial y ayudando a aliviar las presiones temporales sobre el suministro causadas por Irán”, dijo Bessent en un comunicado en X.

“En esencia, utilizaremos los barriles iraníes contra Teherán para mantener el precio bajo mientras continuamos con la Operación Furia Épica”, dijo Bessent.

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Con el estrecho de Hormuz cerrado, los precios europeos del GNL se han duplicado aproximadamente en días. La UE depende de las importaciones de casi todo el gas que quema: 323 bcm consumido en 2024, solo se producen 33 bcm.

Esa brecha plantea la pregunta obvia: ¿por qué Europa no produce más de su propio gas?

El potencial para la producción europea de gas parece enorme sobre el papel. Según un estudio energético de 2013 realizado por el Instituto Federal de Geociencias y Recursos Naturales (BGR) de Alemania, los recursos de gas técnicamente recuperables de Europa ascienden a 21 billones de metros cúbicos (tcm).

Este volumen cubriría toda la demanda de gas de la UE durante 65 años.

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Mientras se compre a un precio “razonable” supongo que interesa mantener esas reservas por si acaso para un futuro en el que no haya alternativa (precios mayores o sencillamente que acabemos con todo el gas del resto del mundo).

Desgraciadamente no tenemos una visión 360 sobre el tema energético, no solo a nivel nacional sino a nivel europeo. Es decir, lo primero sería mirar un mix adecuado y equilibrado entre todas las energías disponibles y económicamente viables (habría que ver si ese mapa marida bien a nivel de costo extractivo, por ejemplo la zona norte de España tiene shale gas con tecnicas de fracking que no están autorizadas y pueden no ser baratas aunque si estratégicas). Lo segundo sería fomentar determinados autoconsumos y eficiencias energéticas que fomentan ahorro y trabajos de reformas en edificios de todos los países y por último, realizar verdaderas interconexiones e inversiones en redes (almacenamiento, descongestión de nudos, etc.) para distribuir la energía entre países aprovechando el sol de España en Dinamarca o el viento de Dinamarca en España cuando se pueda.

Desgraciadamente dudo que se pueda mientras todo se mire bajo el prisma político y no técnico.

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Hace 20 años hice un trabajo para la carrera hablando del mix energético, pensiones, ferrocarriles y comunicaciones etc … A ver si lo busco porque creo que iba en esa linea que comentas pero seguimos igual (si no peor).

Hemos perdido 20 años para muchas cosas.

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La fontanería china del petróleo

Esperábamos el colapso energético mundial por el cierre de Ormuz, pero Pekín lleva años construyendo una tubería paralela que ha reventado las apuestas del mercado.

Hace cien días, el consenso era un barril a 150 o 200 dólares. El relato encajaba a la perfección: una guerra en Irán, el estrecho de Ormuz bloqueado y la crisis energética definitiva llamando a la puerta. El pánico en internet daba por hecho el apagón, pero hoy el West Texas suda sangre para mantenerse por encima de los 80 dólares. Los adictos a la calamidad gritan manipulación, convencidos de que hay una mano negra robándoles el dinero que legítimamente iban a ganar con el desastre. Mientras tanto, el mercado, aburrido del ruido, simplemente ignora la histeria. El dinero no valida las fantasías.

La aritmética inicial de la catástrofe era demasiado básica. La ecuación de los analistas dictaba que, sin Ormuz, desaparecían de golpe 15 millones de barriles diarios. Pero el crudo es como el agua, siempre encuentra la fisura por la que colarse. Las estimaciones reales de pérdida de suministro apenas rozan los 5 o 6 millones. Productores como Irak, Kuwait, Arabia Saudí y Emiratos han encontrado desvíos, flotas en la sombra y puertas traseras para mantener los cargamentos en movimiento. Puedes ponerle un dique a un río, pero la corriente acaba buscando su nivel.

El mercado ha asimilado mucho antes que los especuladores que la geografía del petróleo ya no responde al viejo mapa. Y el responsable de esta amortiguación global no es ningún acuerdo de paz inminente, sino China. Consumir mucha más energía de la que produces es una vulnerabilidad fatal en los manuales geopolíticos del siglo pasado. Para blindarse frente a ese riesgo, Pekín ha pasado la última década rediseñando el flujo mundial de hidrocarburos.

Al comprar crudo sancionado sistemáticamente, ignorar embargos y financiar una inmensa red logística opaca, China ha creado un sistema que no depende de los permisos occidentales ni de los cuellos de botella tradicionales. Al construir esta red de seguridad para sí misma, ha terminado vacunando al resto del mundo contra el shock de oferta. Si Pekín tiene garantizado su abastecimiento a través de oleoductos terrestres, contratos cerrados con Rusia y petroleros sin transpondedor, su demanda en el mercado abierto se desploma. Eso libera millones de barriles para los demás. Es pura física de fluidos.

El precio actual no es un error de cálculo ni una anomalía transitoria. Es la demostración empírica de que el chantaje del estrecho de Ormuz ha perdido gran parte de su tracción histórica. Las apuestas por el apocalipsis energético fallaron porque miraban el mapa de siempre, sin darse cuenta de que alguien ya había cambiado todas las tuberías.

https://www.reuters.com/business/energy/lost-gulf-oil-exports-far-smaller-than-thought-traders-shippers-say-2026-06-12/

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China ha construido tres grandes arterias de oleoductos transnacionales para reducir su dependencia del transporte marítimo y de puntos críticos globales como el estrecho de Malaca.

Oleoducto Transnacional [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7] País de Origen / Tránsito Capacidad Máxima Anual Estado de Contribución Actual
Rusia-China (Espo) Rusia ~30-35 millones de toneladas Funciona a su máxima capacidad; Rusia es el mayor proveedor de China.
Kazajistán-China Kazajistán ~20 millones de toneladas Clave para el crudo de Asia Central y el tránsito de flujos rusos.
Myanmar-China Myanmar (Puerto de Kyaukpyu) ~22 millones de toneladas Crucial para esquivar Malaca, pero sigue dependiendo del crudo que llega por mar a Myanmar.

Juntos, estos oleoductos terrestres tienen una capacidad conjunta aproximada de 1.4 a 1.5 millones de barriles diarios. Esta cifra resulta insuficiente para cubrir los 11.6 millones de barriles diarios que China importaba de media antes del inicio de la guerra de Irán.

Antes de que estallara el conflicto, China pasó meses acumulando entre 1.000 y 1.400 millones de barriles baratos, lo que garantiza su consumo industrial durante varios meses sin necesidad de realizar compras desesperadas. Los analistas estiman que el inventario actual sigue estando lejos de la zona de peligro inmediato, aunque hayan estado retirando un promedio de 1 millón de barriles diarios

Las refinerías estatales han priorizado el suministro interno así como limitado las exportaciones de combustibles terminados. Al mismo tiempo han incrementado drásticamente la compra de cargamentos directos de Rusia y del Sudeste Asiático.

Una vez que las refinerías chinas agoten sus inventarios comerciales actuales y decidan regresar con fuerza al mercado internacional para reponer sus existencias de cara al aumento de demanda del tercer trimestre, la presión compradora sobre los cargamentos de julio en adelante podría empujar nuevamente los precios del petróleo al alza.

Salu2

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Hola Juan Manuel, no dudo de lo que pones, pero desde que veo que la inteligencia artificial habla de toneladas cuando se refiere a petróleo a mí se me empiezan a encender las alarmas.

Por otro lado, habría que ver y esto es algo recurrente con China, lo que se declara, que son las cosas y lo que real son.

Haré mi investigación al respecto.

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Me parece necesario que cada cazadividindero vayamos aportando informaciones lo más “soportadas” posible de manera que podamos asegurarnos de lo que hacemos. Muchas gracias.

Salu2

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