Morgan Housel

La leyenda del forero @ciguatanejo y los granos de trigo

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo reinaba en cierta parte de la India un rey llamado Sheram.

En una de las batallas en las que participó su ejército perdió a su hijo, y eso le dejó profundamente consternado. Nada de lo que le ofrecían sus súbditos lograba alegrarle.

Un buen día un tal Sissa se presentó en su corte y pidió audiencia. El rey la aceptó y Sissa le presentó un foro que, aseguró, conseguiría divertirle y alegrarle de nuevo: Cazadividendos

Después de explicarle de que iba el foro y crearle un nick el rey comenzó a forear y se sintió maravillado: foreó y foreó y su pena desapareció en gran parte. Sissa lo había conseguido. Sheram, agradecido por tan preciado regalo, le dijo a Sissa que como recompensa pidiera lo que deseara.

– Sissa, quiero recompensarte dignamente por el entretenido foro que me has enseñado —dijo el rey.
El sabio contestó con una inclinación.
– Soy bastante rico como para poder cumplir tu deseo más elevado —continuó diciendo el rey—. Di la recompensa que te satisfaga y la recibirás.
Sissa continuó callado.
– No seas tímido —le animó el rey—. Expresa tu deseo. No escatimaré nada para satisfacerlo.
– Grande es tu magnanimidad, soberano. Pero concédeme un corto plazo para meditar la respuesta. Mañana, tras maduras reflexiones, te comunicaré mi petición.

Cuando al día siguiente Sissa se presentó de nuevo ante el trono, dejó maravillado al rey con su petición, sin precedente por su modestia.

– Soberano —dijo Sissa—, manda que me entreguen un grano de trigo por cada palabra que escriba el forero @ciguatanejo en el foro de Cazadividendos.
– ¿Un simple grano de trigo? —contestó admirado el rey.
– Sí, soberano. Por cada palabra que escriba ese forero ordena que me den un grano…
– Basta —le interrumpió irritado el rey—. Recibirás el trigo correspondiente de acuerdo con tu deseo: un grano por cada palabra que escriba @ciguatanejo.

Pero has de saber que tu petición es indigna de mi generosidad. Al pedirme tan mísera recompensa, menosprecias, irreverente, mi benevolencia. En verdad que, como sabio que eres, deberías haber dado mayor prueba de respeto ante la bondad de tu soberano. Retírate. Mis servidores te sacarán un saco con el trigo que solicitas.
Sissa sonrió, abandonó la sala y quedó esperando a la puerta del palacio.

Durante la comida, el rey se acordó del foro de Cazadividendos y envió a que se enteraran de si habían ya entregado al irreflexivo Sissa su mezquina recompensa.

– Soberano, están cumpliendo tu orden —fue la respuesta—. Los matemáticos de la corte calculan el número de granos que le corresponde.
El rey frunció el ceño. No estaba acostumbrado a que tardaran tanto en cumplir sus órdenes.

Por la noche, al retirarse a descansar, el rey preguntó de nuevo cuánto tiempo hacía que Sissa había abandonado el palacio con su saco de trigo.
– Soberano —le contestaron—, tus matemáticos trabajan sin descanso y esperan terminar los cálculos al amanecer.
– ¿Por qué va tan despacio este asunto? —gritó iracundo el rey—. Que mañana, antes de que me despierte, hayan entregado a Sissa hasta el último grano de trigo. No acostumbro a dar dos veces una misma orden.

Por la mañana comunicaron al rey que el matemático mayor de la corte solicitaba audiencia para presentarle un informe muy importante.
El rey mandó que le hicieran entrar.
– Antes de comenzar tu informe —le dijo Sheram—, quiero saber si se ha entregado por fin a Sissa la mísera recompensa que ha solicitado.
– Precisamente por eso me he atrevido a presentarme tan temprano —contestó el anciano—. Hemos calculado escrupulosamente la cantidad total de granos que desea recibir Sissa. Resulta una cifra tan enorme…
– Sea cual fuere su magnitud —le interrumpió con altivez el rey— mis graneros no empobrecerán. He prometido darle esa recompensa, y por lo tanto, hay que entregársela.
– Soberano, no depende de tu voluntad el cumplir semejante deseo. En todos tus graneros no existe la cantidad de trigo que exige Sissa. Tampoco existe en los graneros de todo el reino. Hasta los graneros del mundo entero son insuficientes. Si deseas entregar sin falta la recompensa prometida, ordena que todos los reinos de la Tierra se conviertan en labrantíos, manda desecar los mares y océanos, ordena fundir el hielo y la nieve que cubren los lejanos desiertos del Norte. Que todo el espacio sea totalmente sembrado de trigo, y ordena que toda la cosecha obtenida en estos campos sea entregada a Sissa. Sólo entonces recibirá su recompensa.

El rey escuchaba lleno de asombro las palabras del anciano sabio.
– Dime cuál es esa cifra tan monstruosa —dijo reflexionando.
– ¡Oh, soberano! Dieciocho trillones cuatrocientos cuarenta y seis mil setecientos cuarenta y cuatro billones setenta y tres mil setecientos nueve millones quinientos cincuenta y un mil seiscientos quince.

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De la teoría a la práctica hay un mundo como sabemos. Los mantras se repiten porque cada vez somos más listos y sabemos mas, cuando haya sangre en las calles y tal y cual, compra es una buena noticia y tal y cual. Y otra vez las mismas frases y otra vez las mismas frases de los alumnos en clase que se saben la lección pero… Mongan Housel termina el artículo-ensayo-opinión con esto:

Es demasiado fácil examinar la historia y decir: “Mira, si aguantaste y adoptaste una visión a largo plazo, las cosas se recuperaron y la vida continuó”, sin darte cuenta de que las mentalidades son más difíciles de reparar que los edificios y los flujos de efectivo.

Podemos ver y medir casi todo en el mundo, excepto el estado de ánimo, los miedos, las esperanzas, los rencores, las metas, los factores desencadenantes y las expectativas de las personas. Eso es en parte por qué la historia es una cadena continua de eventos desconcertantes, y siempre lo será.

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Una interesante visión de por qué la mayoría de los fondos de inversión obtienen resultados mediocres.

p.s. It´s supposed to be hard = It´s very difficult todo esto

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Especialmente dedicado a todos los que se empeñan en hacer astrología económica.

In most years the biggest economic risk turns out to be something nobody could have seen coming at the beginning of that year. 9/11, or Covid, or Lehman Brothers’ failure to find a buyer, or Russia invading Ukraine. The biggest risk is always what you don’t and can’t see coming

The question then is, how much effort do we put into forecasting the economy only to have that forecast upended by an event no one could have predicted?

So much.
Too much.

p.s. cuando tuve hijos pasé de ser un Greeland shark a un Guppy fish :wink:

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Leemos

Ben Franklin escribió una vez: “Si vas a persuadir, apela al interés y no a la razón”.

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Game designer Jane McGonigal once said, “I’ve learned an important trick: to develop foresight, you need to practice hindsight.” You only get that deep appreciation of what never changes when you engage with history.

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“Todo se siente sin precedentes cuando no te has comprometido con la historia”

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Να θυμάστε πάντα αυτό: για να ζήσετε ευτυχισμένα, αρκούν πολύ λίγα.
Marco Aurelio

Acuérdate de esto siempre: para vivir feliz basta con muy poco

P. D. Espero que el traductor lo haya hecho bien

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