Sobre la industria Química en Europa:
Resumen con IA:
El sector químico europeo, uno de los mayores y más estratégicos de la UE, está desplegando una campaña intensa para suavizar el Sistema Europeo de Comercio de Emisiones (ETS), alegando que las reglas climáticas actuales están llevando a la industria a una crisis existencial. En un encuentro clave en Amberes, los directivos del sector intentarán convencer a Ursula von der Leyen y a líderes europeos de que, sin cambios urgentes, la industria química de la UE podría desaparecer en una década.
Razones que expone la industria
El sector argumenta que opera bajo:
- Los costes de carbono más altos del mundo (unos 80 €/tCO₂).
- Energía cara , débil demanda y presión competitiva extrema de China.
- Un marco regulatorio que avanza más rápido que la infraestructura necesaria para descarbonizar.
Como consecuencia:
- Más de 20 grandes plantas químicas europeas han cerrado desde 2023.
- Se han perdido unos 30.000 empleos y podrían desaparecer otros 200.000 en cinco años.
- La inversión química en Europa cayó más de 80% en 2025, convirtiendo a la región en un lugar para cerrar fábricas, no para abrirlas.
Ejemplos recientes muestran la tendencia:
- Dow cerrará tres fábricas y recortará 800 empleos.
- BASF invierte 10.000 millones en una megaplanta en China, no en Europa.
El lobby CEFIC exige:
- Más permisos gratuitos.
- Un calendario más lento para eliminar emisiones.
- Incluir créditos de eliminación de carbono.
- Extender la validez del ETS más allá de 2039.
Algunos países —Italia, Chequia, Eslovaquia— incluso piden suspender temporalmente el ETS.
La visión de quienes defienden el ETS
Para ecologistas y parte del Parlamento Europeo, debilitar el ETS sería “sacrilegio climático”. Alegan que:
- El ETS es la piedra angular de la política climática de la UE.
- Su función es obligar a la industria a descarbonizar, no proteger modelos industriales obsoletos.
- Europa no debe competir con China o EE. UU. “por niveles más bajos de estándares”.
El debate pone de manifiesto un dilema fundamental:
¿Debe la UE aflojar la presión climática para salvar su industria o debe acelerar la transición para asegurar su competitividad futura?
Obstáculos a la descarbonización de la industria química
La pieza identifica la gran barrera:
electrificar los procesos químicos —como el steam-cracking— exige enormes cantidades de electricidad renovable, que hoy no existen en los volúmenes necesarios.
Las empresas dicen que no pueden avanzar mientras:
- No haya suficiente energía limpia,
- Las redes no estén preparadas,
- Y los costes energéticos sigan muy por encima de los de Estados Unidos o China.
Posición de Bruselas
La Comisión sostiene que electrificar la industria es clave tanto para el clima como para la seguridad energética.
Dirigentes como el comisario de Energía Dan Jorgensen subrayan que todos los países de la UE se beneficiarán de una mayor independencia energética.
Algunos eurodiputados del PPE, como Peter Liese, coinciden parcialmente con la industria al considerar difícil el debate, aunque insisten en que las empresas deben presentar también planes reales de descarbonización.
Riesgo de fuga de carbono (carbon leakage)
La industria advierte que demasiada presión regulatoria provocará que las fábricas se trasladen a países con menores exigencias climáticas, empeorando las emisiones globales (“deindustrialización peor para el planeta”).
Los químicos, además, no están cubiertos por el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), lo que refuerza su petición de mantener permisos gratuitos.
Conclusión
Europa afronta una crisis industrial profunda en su sector químico, mientras el ETS —pilar climático de la UE— se convierte en un campo de batalla político.
El resultado de esta revisión marcará:
- Si la UE prioriza la competitividad industrial a corto plazo,
- O si mantiene la ambición climática como guía central.
Para la industria, el margen de maniobra se agota:
“La industria química no tiene 10 años más”, advierte el CEO de Huntsman.