Pues que mala suerte, porque con el pueblo rumano (y la inmigración de europa del este en general) da gusto convivir y trabajar. Hice buenos amigos en el instituto. Muy trabajadores y buenos pagadores si tenéis algún negocio por cierto, o si tienes que alquilar alguno de los pisos que estás preparando para los herederos.
Si , la verdad que yo tuve muchos clientes rumanos y vienen a lo que vienen : a ganar pasta. Los padrinos de mi cuñado se fueron el año pasado a suiza , a llenar el bote . Luego están algunos que se acaban quedando aquí por que han tenido hijos y no les queda otra .
Las mujeres suelen ser muy trabajadoras , familiares y bastante comprometidas con las tareas domésticas.
De conversaciones con mi cuñado , Rumania sigue estando muy subdesarrollada en infraestructuras, pero los sueldos van subiendo , en parte porque no hay mucha mano de obra por la inmigración y según me dijo es buen momento para montar un negocio .
Saben a qué se debe esa palabra? O la repiten de los periódicos u otros amigos dándose palmadas?
Muchos discutimos con un enemigo hecho a medida, con un adversario prefabricado. Nuestro aporte al debate no es el análisis, sino la etiqueta. No hace falta que alguien diga nada explícitamente reprobable: basta con clasificarlo como “X” para que todo el archivo de prejuicios asociados se active de inmediato. A partir de ahí, ya no escuchamos a la persona, sino a la versión mental que hemos construido de ella.
La etiqueta no describe: sustituye.
Debatir contra enemigos hechos a medida es intelectualmente cómodo. Las etiquetas ofrecen grandes ventajas cognitivas:
- Reduce la complejidad: El otro deja de ser una mente con matices y se convierte en un estereotipo estable y predecible.
- Evita la escucha real: Podemos practicar una suerte de ventriloquía intelectual y moral, poniendo en boca del otro aquello que confirma nuestra idea previa.
- Son un atajo del pensamiento: No hace falta desgranar las ideas del otro ni confrontarlas con las nuestras. Podemos aplastarlas directamente con prejuicios.
- Otorga superioridad inmediata: Al reducir al otro a una caricatura, ya no necesito demostrar que su argumento es débil o desacertado; basta con etiquetarlo como “X”. La discusión queda resuelta antes de empezar.
La etiqueta permite aplastar a nuestro enemigo a medida sin esfuerzo.
Y este mecanismo tiene, además, un componente emocional profundo: nos protege. Nos ahorra la incomodidad de descubrir que quizá el otro no encaja del todo en la figura que habíamos preparado para él. Y evitamos el riesgo de que nuestra certeza se resquebraje. Identificarnos con nuestras ideas es un riesgo vital que pasa fácilmente inadvertido.
No es un mecanismo nuevo. Los Evangelios ya retratan a un grupo particularmente seguro de su rectitud moral: los fariseos. No eran villanos caricaturescos, sino hombres convencidos de estar del lado correcto de la ley, de la pureza y de la verdad. Y precisamente por eso les resultaba tan difícil escuchar lo que desbordaba su marco.
He aquí una de las paradojas de nuestro tiempo: muchos de los que presumen de tolerancia e integración (e incluso la exigen) practican una excomunión civil al primer síntoma de disidencia. Al final, el “buenos días” seco y la salida ¿son una victoria moral o una confesión de impotencia intelectual?
La reacción de salida no solo fue una respuesta a lo que se dijo, sino a lo que ya estaba decidido que se había dicho.
Es mucho más fácil irse dando un portazo que admitir que el mundo es demasiado complejo como para que la verdad quepa en una sola cabeza.
TL;DR - o sea, era un pelotudo.
De acuerdo con todo lo que dices. En mi caso reconozco que recurro a las etiquetas porque ya me he cansado de gastar energía vital en discutir. En cuanto se me enciente la bombilla con alguien, por norma general (y en los últimos años sólo me he equivocado con @Gante ) activo mentalmente una etiquetita, algo así como una NO GO ZONE, y a otra cosa mariposa.
Bueno, hay momentos para “pensar rápido” y momentos para “pensar despacio”, parafraseando el título del libro. Lo que no es sano es hacer solo una de ellas.
Que reconozcas ese patrón te permite hacer autocrítica, lo que te sitúa en una posición muy distinta de quienes solo operan en un modo sin ser conscientes de ello.
¿mande? ![]()
Pedro Sánchez TRAIDOR
( para que no se nos olvide)
Que te puse la etiqueta woke de primeras y luego vi que tenías dos dedos de frente. Y no suele ser habitual😂