Sector Bebidas Alcohólicas

Y son muy creyentes y devotos y son los que más violan, matan y delincan.

Lo hacen para purificar a las/los infieles tanto una como la otra práctica

A veces la IA se vuelve majara y no hay forma de enterarse. Tanto ING como ClickTrade aplican el 25 % de retención en origen sobre los dividendos franceses.

En la declaración de la renta te desgravas el 15 % que corresponde a los acuerdos internacionales con España acerca de la doble imposición.
El otro 10 % hay que empezar un papeleo largo, aunque no demasiado complicado, para reclamarlo directamente a la hacienda francesa la cual suele tardar 2 ó 3 años en devolverte el dinero. Yo no lo hago porque todavía no tengo suficientes dividendos franceses que me motiven.

Salu2

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Pues menudo panorama, en 2026 y aún estamos así…

El negocio de beberse un vacío legal

Las bebidas con THC han convertido un error legislativo en un mercado multimillonario disfrazado de consumo saludable.

En Texas te pueden meter en la cárcel por llevar un porro en el bolsillo, pero en supermercados, licorerías y otros comercios puedes comprar latas cargadas de THC derivado del cáñamo. La posesión de hasta 55 gramos de marihuana sigue siendo un delito de clase B. No es un milagro de la tolerancia. Es el resultado de un agujero legal y del talento corporativo para empaquetar el vicio como si fuera salud.

Las ventas de alcohol caen. Los más jóvenes beben menos, pero siguen queriendo alterarse la conciencia el fin de semana. El problema histórico del cannabis era su estética: nadie quiere ser el tipo tirado en el sofá comiendo basura de una bolsa de plástico. Así que la industria lo ha rediseñado. Han aislado el compuesto psicoactivo, lo han metido en latas de diseño clínico, le han quitado las calorías y le han añadido un par de extractos botánicos. Ahora ya no te drogas; compras bienestar sin resaca. El marketing, por supuesto, omite que si calculas mal y te bebes 25 miligramos en lugar de 2,5, puedes pasar la tarde sudando frío y mirando fijamente una pared.

Todo este mercado existe gracias a una pifia. La Ley Agrícola (Farm Bill) de 2018 legalizó el cáñamo y sus derivados siempre que no superasen el 0,3% de delta-9 THC en peso seco. Los políticos pensaban en cuerdas y camisas. Los fabricantes hicieron cuentas: la ley había fijado una concentración, no una dosis máxima por producto, y además había legalizado derivados, extractos y cannabinoides procedentes del cáñamo. Con suficiente materia prima legal se podía extraer THC y fabricar bebidas con dosis perfectamente intoxicantes. Técnicamente es cáñamo. En la práctica, es marihuana líquida vendida a plena luz del día.

El dinero no ha tardado en ocupar el espacio. Marcas como Cycling Frog o Cann están colocando sus latas en estanterías convencionales. Total Wine, el mayor minorista independiente de bebidas alcohólicas del país, las vende junto al vino, la cerveza y los destilados. Incluso Target se atrevió a meter enseñas locales como Trail Magic en sus tiendas de Minnesota y después amplió la apuesta.

Los números de la Hemp Beverage Alliance indican que los puntos de distribución de las 26 marcas estudiadas pasaron de 133.465 a 305.653 en un año. Ojo con la trampa estadística: no son 300.000 tiendas. Las cuentas minoristas reales pasaron de 25.279 a 43.496. Sigue siendo una barbaridad de crecimiento sin necesidad de adornarla.

También había algo de alegría con las previsiones. Brightfield Group calculaba que todo el mercado de THC derivado del cáñamo, no solo las bebidas, alcanzaría 4.400 millones de dólares en 2029. Para las bebidas estimaba alrededor de 2.600 millones en 2030 antes del último cambio regulatorio. Las compañías tradicionales de alcohol, asustadas por su propia caída de ventas, ya han empezado a mirar estas latas como quien descubre que otro ha encontrado una manera nueva de vender el viernes por la noche. Constellation Brands, Pernod Ricard y Boston Beer están entre las que han explorado inversiones o productos en este terreno.

La política ha reaccionado tarde. En noviembre de 2025 el Congreso no intentó liquidar el sector: aprobó una norma que limita los productos de cáñamo a 0,4 miligramos de THC total por envase, una dosis tan ridícula para este negocio que en la práctica deja fuera casi todas las bebidas actuales. Debía entrar en vigor el 12 de noviembre de 2026.

Pero ahí apareció el dinero de verdad. El 2 de septiembre Trump firmó una ley que retrasa la aplicación de buena parte de esas restricciones hasta el 11 de diciembre. Es solo un mes, pero basta para que la industria siga peleando. Y ya circula una ley bipartidista para salvar específicamente estas bebidas del hachazo y regularlas de forma parecida al alcohol: límites de edad y dosis, controles, licencias, etiquetado e impuestos.

No es que a los legisladores les haya entrado un repentino respeto por la libertad individual. Es que no quieren matar un negocio que hace ocho años ni siquiera existía. Prohibir estas bebidas hoy significa destruir empleos, quebrar empresas y renunciar a impuestos que algunos estados ya cobran.

El debate empezó con la salud pública y con una ley mal escrita. Ahora también va sobre quién cobra el peaje.

Firmado: Nico Valero

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Cuando Diageo contrató a mr. “Drastic” Dave como nuevo CEO capaz de resolver los problemas que le amargaban, se produjo una esperanzada subida del 7 % en la cotización. Los accionistas que ya estaban a punto de “tirar la toalla”, se mantuvieron firmes y “prietas las filas”.

Cuando mr. “Drastic” presentó resultados ( bastante flojillos por cierto ) el 6 de Agosto, anunció que pondría 2.000 trabajadores de “patitas en la calle” y además anunció un recorte de gastos de 1.200 millones en 3 años, sonaron los tambores y la cotización subió un 10 %

Pero después de tantas esperanzadoras alegrías, la cotización ( R que R ) ha vuelto a la misma cifra que tenía el 22 de diciembre…¿ No será que el mercado se está empezando a convencer de que las actuales valoraciones de Diageo ( de todo el sector en general ) se encuentran “en tierra de nadie” y que los milagros de mr. “Drastic” no conseguirán impedir que se dirijan a las que realmente corresponden a un negocio sin crecimiento ?.

Salu2

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Si el consumo de alcohol no aumenta y tampoco hay recompras de acciones, es bastante difícil que la cotización suba a largo plazo.

En mi opinión, los inversores no van a comprar esperanzas y humo.

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Toca travesía en el desierto, Terry Smith lo sabía

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@BenjaminGraham con el alcohol los que tenemos algo, STZ en mi caso o Brown Forman ¿estamos recogiendo las colillas como Graham? Tal vez no sea tarde de cambiar algo de rumbo y pasarnos al mundo presente y mirar al futuro, Cerebras, Vertiv, Intuitive Surgical…
Saludos

Cuenta, cuenta…