Entiendo perfectamente al profesor Anxo.
Pero quizá estemos avanzando mas en un Estado burrocratico que lo inunda todo para que toda decisión social haya de pasar por el. Para luego NO solucionar los problemas básicos.
Por que como definición clásica que podría ser la socialista de mercado, hace tiempo la perdimos.
El defiende mucho la capacidad autorganizativa que históricamente existió en las comunidades mas pequeñas. Como se prestaban servicios o incluso caridad entre ella.
Ahora tenemos un montón de servicios, muy caramente pagados, como el dice no hay responsabilidad de gasto.
Pero ojo, el sistema es fallido.
Por que se sostiene gracias a que una gran parte de la clase media prescinde o hace un uso mínimo de ellos, o bien directamente no llega. Y hay que cubrirlo por esa “autorganizacion social” que Anxo tanto defiende.
Me explico con ejemplos, que es mas fácil de entenderme.
Sanidad. Funciona, con grandes listas de espera y colapso tras colapso, por que gran parte de la clase media/alta, ha suscrito un seguro privado (o mutualidades de menor coste individual tambien) para realizarse pruebas, consultas rápidas o un trato mas eficiente.
Fail.
Educación. Funciona, subcontratando gran parte en la concertada (de menor coste) y a mas teniendo los padres que pagar clases privadas en cuanto su hijo tiene problemas en alguna asignatura. No hablamos ya de calidad.
Fail.
Seguridad. Cada alarma que se instala en una casa, cada okupa que hay, cada zona o barrio donde la policía no puede entrar… Es un fallo épico del Estado para garantizar la seguridad física y jurídica de sus ciudadanos.
Fail.
Pobreza. Cada vez hay mas, como dice Anxo, que cada año los gobiernos presuman de destinar mas dinero a “gasto social” es un inmenso fracaso por que estas reconociendo que los que estas haciendo no sirve de nada y cada vez hay mas pobreza (sobre todo por que cada vez empobreces mas al que trabaja).
Y subcontrata. Por eso ha de dar de comer Caritas o prestar todos los servicios que presta la Cruz Roja.
Fail.
Como veis, opino que los gastos suben exponencialmente, tanto como cae la calidad de los servicios que supuestamente pagamos con los crecientes impuestos.
¿Pero que sabré yo? 